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Educación

Lo que Lima guarda bajo sus piedras también educa

El descubrimiento de los vestigios de la antigua iglesia y Hospital del Espíritu Santo, bajo el actual Santuario de Santa Rosa de Lima, no solo amplía el conocimiento sobre el pasado de la capital. Plantea una pregunta que interesa directamente a la educación: ¿qué hacemos para que nuestros estudiantes aprendan de la historia que tienen delante de sus ojos?

Las investigaciones identificaron estructuras del antiguo complejo hospitalario, que comenzó a funcionar en 1575, además de muros de piedra, ladrillo y adobe, contextos funerarios, azulejos valencianos del siglo XVIII y un singular piso empedrado con una flor de seis pétalos. No estamos ante una referencia perdida en un libro: estamos ante evidencias materiales que permiten reconstruir cómo se vivía, se atendía a los enfermos y se expresaba la religiosidad en la Lima virreinal.

De memorizar fechas a comprender procesos

Aquí aparece la primera gran consecuencia educativa. El patrimonio puede transformar la enseñanza de la historia. Una visita al lugar permite que un estudiante formule preguntas, observe, compare evidencias y construya interpretaciones. La fecha 23 de mayo de 1575 deja de ser un dato aislado cuando puede relacionarse con un hospital real, con personas concretas y con las necesidades sociales de una Lima de hace casi cinco siglos.

La arqueología introduce, además, una pedagogía de la investigación. ¿Por qué se construyó allí el hospital? ¿A quiénes atendía? ¿Cómo eran las prácticas de asistencia? ¿Qué nos dicen los entierros sobre aquella sociedad? ¿Por qué existen diferentes capas constructivas? Cada vestigio puede convertirse en una pregunta y cada pregunta, en una oportunidad para aprender.

El hospital fue creado inicialmente para atender a marinos, pilotos y trabajadores vinculados a las actividades marítimas, pero posteriormente atendió a distintos sectores de la sociedad virreinal. Esto abre otra posibilidad educativa: estudiar la evolución de la atención sanitaria, la solidaridad, la organización social y las respuestas de una comunidad frente a la enfermedad.

Santa Rosa: del personaje a la persona

El hallazgo también permite contextualizar mejor la figura de Santa Rosa de Lima. Su vida puede dejar de presentarse únicamente como una sucesión de episodios piadosos para comprenderse dentro de una ciudad concreta, con un servicio concreto, en medio de sus desigualdades, enfermedades, necesidades y espacios de asistencia.

La educación religiosa y la formación en valores encuentran aquí un punto de encuentro con la historia. El cuidado del enfermo, la compasión, la solidaridad y el servicio al otro pueden ser abordados desde una experiencia histórica verificable, sin separar la dimensión espiritual de la realidad social en la que se desarrolló.

El hallazgo obliga a mirar de otra manera la ciudad

La consecuencia educativa más importante, sin embargo, es más profunda: el descubrimiento modifica nuestra relación con Lima.

Si debajo de un santuario que visitamos habitualmente permanecieron ocultas durante siglos estructuras, objetos y testimonios humanos, entonces el estudiante puede comprender que una ciudad no es solamente calles, edificios y monumentos. Es también memoria acumulada.

Por eso, la escuela debería salir de sus aulas y convertir el patrimonio cercano en territorio de aprendizaje. El Centro Histórico de Lima puede ser un gran laboratorio para la historia, la arquitectura, la arqueología, la ciudadanía, la religión, el arte, la salud y las ciencias sociales.

El desafío no consiste simplemente en llevar estudiantes a conocer un nuevo atractivo turístico. Consiste en enseñarles a mirar, preguntar, investigar y cuidar aquello que descubren.

Cada hallazgo arqueológico recupera fragmentos del pasado. La educación tiene la responsabilidad de convertir esos fragmentos en conocimiento, identidad, análisis y compromiso con el presente.

Porque cuando una sociedad aprende a leer las huellas de su historia, también aprende a valorar lo que está llamada a conservar.

Fuente: Agencia Andina – hallazgo arqueológico en el Santuario de Santa Rosa

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