Gobernar significa dar cuentas: el desafío de fortalecer la educación y la cultura
El compromiso de gobernar con objetivos claros y rendición de cuentas abre una oportunidad para que la educación y la cultura ocupen un lugar prioritario en la agenda nacional, especialmente en beneficio de las poblaciones más vulnerables.
La presidenta electa del Perú, Keiko Fujimori Higuchi, recibió sus credenciales y dirigió un mensaje al país en una ceremonia que marca el inicio de una nueva etapa política. Aunque se trató de un discurso de carácter general, quienes seguimos de cerca la realidad educativa y cultural esperábamos una referencia explícita a estos sectores, fundamentales para el desarrollo sostenible del país.
Aun así, dos ideas expresadas durante su intervención merecen especial atención.
La primera fue su afirmación de que «la República nos impone una obligación aún mayor: gobernar para todos». Esta expresión representa un compromiso que deberá traducirse en políticas públicas capaces de llegar, especialmente, a quienes históricamente han permanecido al margen del desarrollo: las comunidades rurales, los pueblos originarios y los sectores con mayores brechas educativas y culturales.
Gobernar para todos implica garantizar una educación de calidad, fortalecer la formación de docentes, mejorar la infraestructura educativa y reconocer la riqueza del patrimonio cultural que identifica a las diversas regiones del Perú. También significa promover las manifestaciones culturales como un elemento esencial para construir ciudadanía, cohesión social e identidad nacional.
La segunda idea constituye, quizá, uno de los mensajes más relevante de su discurso: «Cada ministerio tendrá objetivos concretos, cada autoridad conocerá las metas que debe alcanzar y cada ciudadano podrá evaluar nuestros avances. Porque gobernar significa rendir cuentas.»
Esta afirmación coloca la transparencia y la evaluación pública como principios fundamentales de la gestión del Estado. En consecuencia, tanto el Ministerio de Educación como el Ministerio de Cultura deberán establecer metas verificables, orientar sus esfuerzos hacia los sectores más desatendidos y demostrar, con resultados concretos, el cumplimiento de sus responsabilidades.
La rendición de cuentas fortalecerá la confianza entre el Estado y la ciudadanía. Permitirá evaluar el impacto de las políticas públicas, corregir aquello que no funciona y consolidar una gestión basada en resultados y no únicamente en promesas.
Desde Educación & Sociedad, hacemos votos para que este enfoque se convierta en una práctica permanente de gobierno y contribuya a impulsar una educación de calidad y solidaria; una cultura viva y una administración pública comprometida con el bien común.
El Perú necesita autoridades que comprendan que educar es construir el futuro y que promover la cultura es fortalecer la identidad y cohesión de un pueblo. Gobernar, en efecto, significa asumir esa responsabilidad con transparencia, servicio y auténtica vocación por el desarrollo integral de todos los peruanos.
Comentarios
Dejar Comentario
Te Sugerimos
Educación 2026–2031: las propuestas del Gobierno en tecnología, valores y permanencia escolar.
Plan de Gobierno de Fuerza Popular: docentes, infraestructura y gestión educativa