Educación al 2030: una meta que exige mirar más allá
El ODS 4 enfrenta desafíos persistentes y abre una nueva agenda educativa hacia 2030, con énfasis en inclusión, calidad, innovación, sostenibilidad y formación integral.
En 2015, la comunidad internacional asumió un compromiso que todavía interpela a gobiernos, escuelas, docentes y familias: garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida. Ese propósito quedó expresado en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4) de la Agenda 2030.
El desafío comprende mucho más que ampliar la matrícula. Supone lograr que niñas, niños y adolescentes ingresen, permanezcan y culminen una educación de calidad; fortalecer la atención y educación de la primera infancia; reducir las desigualdades; ampliar la alfabetización; formar para el trabajo y garantizar docentes preparados. También incorpora la educación para el desarrollo sostenible, la ciudadanía mundial y ambientes educativos seguros e inclusivos.
Sin embargo, el balance mundial obliga a mirar la realidad con sentido de urgencia. El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2026 de UNESCO estima que 273 millones de niños, adolescentes y jóvenes están fuera de la escuela, una cifra que ha aumentado durante siete años consecutivos. Además, solo el 61 % de los jóvenes culmina oportunamente la educación secundaria, mientras una proporción significativa no logra completar este nivel en el tiempo previsto.
En este escenario, la educación ambiental, la alfabetización digital y en inteligencia artificial, la formación docente y la educación para la paz dejan de ser asuntos complementarios. Son componentes necesarios para preparar a las nuevas generaciones frente a la transformación tecnológica, la crisis climática, las desigualdades y las amenazas contra la convivencia democrática.
Desde Educación & Sociedad hemos abordado estas dimensiones: el bien común y el cuidado de la casa común, la alfabetización en inteligencia artificial, el nuevo perfil docente y la educación en valores para la paz y la sana convivencia.
Pero 2030 no debe convertirse en una fecha de cierre. UNESCO ha iniciado un proceso mundial de consulta, entre enero de 2026 y diciembre de 2028, para construir las prioridades y estrategias de la educación posterior a la Agenda 2030.
Para el Perú, esta discusión representa una oportunidad. El país necesita convertir los grandes compromisos internacionales en políticas educativas sostenibles y, al mismo tiempo, cada institución educativa puede preguntarse qué significa el ODS 4 en su propia realidad. La educación al 2030, en definitiva, no se construye únicamente desde los organismos internacionales: comienza allí donde un estudiante encuentra oportunidades para aprender, crecer y contribuir a una sociedad más justa, pacífica y sostenible.
Comentarios
Dejar Comentario
Te Sugerimos
Elecciones municipales: una oportunidad para educar en ciudadanía
Educación y cultura: prioridades que no pueden quedar atrás