Revisar el gasto educativo para convertir inversión en aprendizajes
Educación & Sociedad participó en el CADE Educación 2026. En ese evento, el economista de APOYO Consultoría advirtió que el reto del Perú no está únicamente en cuánto se invierte, sino en cómo se gestionan los recursos y qué resultados producen.
El crecimiento del presupuesto educativo no garantiza por sí mismo mejores aprendizajes. Esa fue una de las principales alertas planteadas por José Carlos Saavedra, socio y economista de APOYO Consultoría, durante la presentación “Recorrido de la educación en el Perú: ¡Punto de partida para proponer soluciones!”, realizada el miércoles 12 de agosto en el marco de CADE Educación 2026.
Saavedra señaló que el presupuesto destinado a educación se ha duplicado en aproximadamente una década, pero los resultados académicos, particularmente en matemática, no han avanzado al ritmo esperado. El planteamiento coloca el debate en un punto clave: más que discutir únicamente el monto asignado, resulta necesario evaluar cómo se utilizan los recursos y cuál es su impacto concreto en los estudiantes.
Los resultados oficiales de la ENLA 2025 muestran que en quinto de secundaria solo el 12,8 % de estudiantes alcanza los aprendizajes esperados en Matemática. Aunque se registran algunos avances en determinados grados, el Ministerio de Educación reconoce que persisten importantes desafíos para recuperar y fortalecer los aprendizajes.
Otro aspecto señalado fue la distribución del gasto. Una parte importante del incremento se ha concentrado en remuneraciones, mientras la infraestructura educativa continúa enfrentando necesidades críticas. El propio Minedu identifica locales con aulas, techos, muros y otros ambientes que pueden representar riesgos para la seguridad y continuidad del servicio.
Para Saavedra, el desafío de la gestión pública consiste en establecer una relación visible entre inversión y resultados. El presupuesto debe traducirse en metas de aprendizaje, responsables y mecanismos de seguimiento.
La evaluación docente también requiere mirar lo que ocurre realmente en el aula. El acompañamiento, la observación de la práctica pedagógica y la retroalimentación deben complementar los mecanismos documentarios o escritos.
El diagnóstico deja una tarea para la nueva etapa educativa del país: gestionar mejor para que cada recurso invertido tenga como destino final el aprendizaje de los estudiantes.
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